Qué implica comprometerse con este proceso
No existe un precio único porque los recorridos tampoco lo son. Las sesiones individuales tienen una lógica distinta a los grupos: en los grupos hay debate, contraste de perspectivas y la posibilidad de aprender de lo que le pasa al otro. En las sesiones privadas, el ritmo lo marca el participante.
Lo que sí es constante: el tiempo que requiere este aprendizaje. Quienes avanzan más rápido no son los que tienen más horas disponibles, sino los que llegan a cada sesión con preguntas concretas sobre situaciones reales de su trabajo.
6–18
semanas de duración típica, según el formato elegido y el nivel de partida del participante
4–8
horas semanales de dedicación recomendada para mantener continuidad entre sesiones
2
modalidades disponibles: grupal o individual, combinables según la etapa del programa
Los valores exactos se definen en la primera conversación, según el perfil y los objetivos del participante.